Rondábamos la treintena, y nos embarcábamos en una de las etapas más emocionantes de nuestra vida, preparar nuestro enlace tras un feliz noviazgo. Eramos conscientes que en la vida hay momentos felices que son inolvidables, pero el día de nuestra boda queríamos que  fuese más que inolvidable, queríamos que fuese imborrable para nuestra mente  y para la de todos los que nos acompañaban. Queríamos cuidar todos los detalles sin enloquecer en preparativos, no queríamos una boda de libro, queríamos que nuestra boda llevase nuestro sello personal, una ceremonia civil llena de emoción y romanticismo.
Soñábamos con ella y aunque los sueños, sueños son, queríamos hacerlos realidad, queríamos que todo fuese perfecto sin dejar de disfrutar.
Es por esta razón que confiamos en Singular Wedding, y en Mònica como nuestra hada madrina del siglo XXI, tras una larga aventura de preparación la relación con nuestra Wedding Planner era de confianza y amistad, y la química se palpaba el día del enlace, la tranquilidad  se reflejaba en nuestras caras...
Contar con Mònica y todo el equipo de Singular Wedding fué la mejor decisión que tomamos, evidentemente después de la de comprometerme con el que actualmente es mi marido...